En ocasiones podemos sentir que estamos estancados, que no avanzamos en la vida y cuando nos encontramos en ese estado es común sentir que nuestra energía esté baja , pero ¿cómo se relaciona esto con la frecuencia del amor?
Ciertamente somos energía, y esta se mide por medio de la vibración, por lo tanto; cuando nuestra energía está baja, vibramos en una frecuencia baja también y cuando nuestra energía es alta, nuestra vibración se eleva.
¿Qué tan importante es elevar nuestra vibración para alcanzar la frecuencia del amor?
Es vital, ya que las frecuencias bajas están relacionadas con el caos y el miedo, por el contrario, las frecuencias más elevadas, se relacionan con el orden y el amor.
El amor es un estado del ser, es dar, es libertad; el amor no es una sustancia o una mercancía que se pueda comprar o vender. No tiene territorio, fronteras ni masa cuantificable.
El amor nos permite dar, compartir y recibir, es el elixir de la alegría y el antídoto del dolor, nos ayuda a transformar las limitaciones que viven en nuestra mente y nos impulsa a hacernos conscientes de que nuestro potencial es infinito.
Durante siglos se ha considerado que lo contrario al amor es el odio, pero en realidad no es así, lo contrario al amor es el miedo,
El amor es una frecuencia que trae consigo atributos como la gratitud, la felicidad, empatía, paciencia e intuición, el miedo se manifiesta con control, cobardía, pánico, conflicto, negatividad, quejas, abuso, celos, intolerancia, rabia… y un sinfín de programas que contiene el miedo y que rigen a la humanidad.

Por lo tanto, al hablar de amor no estamos hablando de un sentimiento sino de la energía misma de la creación, esa chispa creativa que es infinita y eterna, esta conexión siempre ha estado ahí, es esa fuerza que perpetúa la vida.
Y al tratarse de energía, ésta cuenta con una frecuencia y vibración. Cuando vivimos en la vibración del Amor nuestra energía se encuentra en alta frecuencia y expresamos cualidades Divinas como la compasión, la aceptación, la tolerancia, el respeto, la generosidad y la paz.
La frecuencia del Amor nos lleva a un estado de conciencia más alto, que nos libera de pensamientos y acciones que nos minimizan y nos hacen creer que somos víctimas.
Permanecer aquí nos mantiene en un estado de armonía, felicidad y libertad, donde reina la paz. Esto hace que nos convirtamos en manifestadores responsables de nuestro bienestar.
Para poder vivir en esta frecuencia dentro de nuestra vida cotidiana, es indispensable tener amor propio, cuando nos reconocemos y amamos, podemos fluir de manera armónica con nuestro entorno.
Podemos cambiar radicalmente la visión que tenemos acerca de nosotros mismos, y al cambiarla podemos romper cualquier tipo de creencia inculcada o aprendida, para crear ilimitadamente un mundo personal desde las más altas frecuencias vibratorias.
En IRB, nuestro proyecto y misión es transformar el miedo en Amor, nuestra frecuencia permite cambiar la información celular que hemos heredado, tanto a nivel generacional, social y colectiva.
Desde la frecuencia de IRB, podemos observar lo que sucede afuera y actuar desde el centro, donde habita la paz plena y aceptar desde la Presencia, transformando el miedo en Amor.
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