Descifrando qué es el miedo a través de curiosidades interesantes
El fascinante mundo del miedo puede rastrearse desde los orígenes del ser humano. Porque esta emoción o reacción fundamental está profundamente arraigada en nosotros a lo largo de la historia. De hecho, fue diseñada para que te protejas de las amenazas a tu integridad y existencia. Pero para descifrar qué es el miedo, antes hay que repasar algunas curiosidades que tal vez desconoces. Y esto es lo que te presentamos en el siguiente artículo para que no te sorprendas si sientes temor al tocar la antena de un caracol o la ansiedad ‘pelea’ por transformarse en algo cotidiano para ti.
Cómo aprendes del miedo
Aunque las experiencias con el miedo pueden ser contradictorias, es poco probable que no conozcas a alguien que disfrute de películas de terror, haya vivido situaciones de peligro o haya escuchado sobre relatos de terror y leyendas urbanas.
Esto sucede, porque al explorar los enredados circuitos de tu cerebro, te encuentras con que las principales sustancias químicas involucradas, responden a la ‘lucha o huida’. Esto significa que también desempeñan un papel en otros estados emocionales, como la felicidad y la emoción.
Por lo tanto, no es sorprendente que el estado de alta excitación que experimentas durante un susto también sea interpretado como algo placentero para ‘pasar un buen rato’.
Pero, ¿qué diferencia hay entre tener un ‘apuro’ y sentir un miedo abrumador?
Los psiquiatras se dedican a tratar y estudiar el miedo desde la neurobiología. A través de estudios y observaciones clínicas, se entiende que un factor importante en cómo experimentas el miedo está relacionado con el contexto.


Cuando sientes miedo hay una transición y tus vasos sanguíneos se expanden, tus bronquios se dilatan y tu respiración se acelera. Tu frecuencia cardíaca y tu presión arterial aumentan, mientras se intensifica el flujo de glucosa y sangre a tus músculos. En contraste, los órganos no vitales para tu supervivencia, como el sistema gastrointestinal, se ralentizan.
Similar a otros animales, tú también aprendes el miedo a través de experiencias personales, como ser atacado por un perro agresivo o presenciar desacuerdos con enojo e irritación en otros humanos.
Sin embargo, una forma evolutivamente única y fascinante de aprendizaje es a través de la instrucción. Aprendes por medio de las palabras habladas o las notas escritas. Por ejemplo, cuando una señal te advierte sobre un peligro, tu proximidad a esa amenaza provoca una respuesta al miedo.
Lo que hay detrás del miedo
Entender qué es el miedo se vuelve tan desafiante como medirlo. Aunque se han realizado numerosos estudios sobre cómo responde tu cuerpo al miedo, aún no existe una forma definitiva de medirlo en su totalidad.
Desde una perspectiva evolutiva, el miedo es una herramienta esencial que contribuye al éxito de nuestra especie. Cualquier criatura que no responda al miedo y no se proteja ante peligros potenciales, es más propensa a desaparecer antes de reproducirse. En esencia, el miedo es una parte fundamental de tu supervivencia. Por lo tanto, es comprensible que experimentes temor en situaciones potencialmente amenazantes.
Sin embargo, el miedo no solo modifica tu cuerpo, sino que también influye en tu percepción de la realidad, ya que puede distorsionarla. Y así crees que la amenaza es mayor o se altera tu percepción del tiempo, haciéndote sentir que los eventos ocurren más lentamente, como cuando alguien vive un hecho traumático como un accidente que impacta demasiado.
Asimismo, el miedo es contagioso en un sentido emocional. Los demás pueden transmitirte su miedo y las multitudes a menudo se contagian entre sí, como por ejemplo, a través de los noticieros o los sucesos que se vuelven virales.
De todas maneras, aunque el miedo es una emoción compleja y antigua, su comprensión científica sigue siendo un desafío en constante Evolución. Los científicos aún desentrañan los misterios del miedo, arrojando luz sobre los complejos procesos neurobiológicos y psicológicos que lo rodean.

Descubrimiento revolucionario y un curso intensivo gratuito para abrazar tus miedos
Un grupo de investigación de la Universidad de Berna y el Instituto Friedrich Miescher de Basilea revela un papel crucial desempeñado por ciertas células nerviosas en la amígdala, una región central del cerebro, en la regulación de las respuestas al miedo. Estas investigaciones apuntan a que las disfunciones en esta plasticidad neuronal podrían estar relacionadas con trastornos de ansiedad.
Esto redefine lo que se sabía hasta la fecha en donde algunas células nerviosas regulaban las respuestas al miedo ‘bloqueándolas’ o ‘desbloqueándolas’. Sin embargo, este estudio revela que la amígdala, en lugar de ser simplemente un ‘relevo’ en estos procesos, contiene microcircuitos que influyen en la inhibición del miedo.
En pruebas con animales, la supresión de estos microcircuitos neuronales demuestra un comportamiento de miedo persistente. Por el contrario, cuando se activan, el comportamiento vuelve a la normalidad a pesar del miedo anterior.


En pocas palabras, esto significa que el estudio es prometedor, aunque todavía se requieren investigaciones adicionales para determinar si estos hallazgos aplican a trastornos de ansiedad en seres humanos. La comprensión de estos procesos nos abriría a nuevas vías para el tratamiento de trastornos de ansiedad y miedo traumático en el futuro.
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