No hay problemas visibles, pero tienes esa sensación de vacío y de insatisfacción. Tienes pareja, dinero, todo va bien, pero es como que no te gusta lo que haces, te da pereza levantarte a la oficina: «¡ay… hoy no quiero hacer esto!». No te es sencillo encontrarle el sentido a lo que haces.
Por eso, te preguntas cuál es tu propósito, pero no lo encuentras y surge la tendencia a la tristeza. Te sientes bajito, triste, con ganas de llorar, pero no lloras. O al contrario, de repente lloras y lloras, sin siquiera saber por qué lo haces. No tienes idea ni motivos, pero aun así te sientes triste.
Y esta realidad no es depresión porque sabes que es algo pasajero. Por eso, quieres la quietud de… «hoy solo no quiero hacer nada». Y ves una película, lees un libro, porque no quieres nada, ni siquiera que te hablen. Tampoco quieres verte con nadie, por esa quietud que requieres.
Todo tal y como si fueras un vegetal. Entonces te preguntas, «¿qué me pasa?». Piensas en hacerte un examen de tiroides, de glucosa, glicemia, pero todo sale bien. ¿Qué origen tienen estos síntomas?
Por eso, sientes apatía total. Vas variando de amistades. Te da pereza juntarte con fulanita hoy. Incluso si la quieres de toda la vida y su amistad tiene más de 20 o 30 años. Pero no la quieres ver, porque siempre habla de lo mismo.
Este también es un programa de evasión, algo que no quieres afrontar. Diferente a la depresión donde no quieres ver a nadie, aquí es como… «Bueno, salgamos, miremos, hablemos», así sea con el señor de la tienda, pero para experimentar esa sensación de cambiar lo que siempre dices y escuchas.
Además, quieres soledad, pero no en una depresión corriente. Porque un psicólogo o psiquiatra analiza esto en ti y no lo encaja dentro de los síntomas de la depresión clínica. Es una nueva cepa de depresión con síntomas que no encajan dentro de la depresión clínica conocida como tal.
Por eso, quieres estar acompañado de personas que te entiendan, que tengan tu misma vibra, con quien puedes estar 2 horas sin hablar. Porque es suficiente estar juntos sin esfuerzo, solo mirando al techo, acostados en una playa, o leyendo un libro. No necesariamente bailando ni haciendo algo divertido. Quieres estar en compañía con personas que están en tu misma sintonía.
Otro factor brutal es la sexualidad. «¿Para qué?, ¿Qué es eso?» Y tus sensaciones dan respuesta al control de la natalidad. Porque sin sexo, prefieres una mascota en vez de responsabilizarte por un hijo. Y así, se inhibe la libido y tu sexualidad disminuye.